Pollo crujiente con salsa de soja

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Pollo crujiente con salsa de soja

INFORMACIÓN

Tiempo de preparación: 50 minutos

Para cuatro personas

Dificultad: Baja

Coste: Bajo

Instrucciones

INGREDIENTES

  • 4 medios muslos de pollo (con piel)
  • 200 gr de brócoli
  • 1 cebolla blanca
  • caldo de pollo (unos 300 ml)
  • medio vaso de salsa de soja
  • medio vaso de vino blanco para cocinar
  • 1 cucharadita de maizena
  • 1/2 vaso de agua
  • 1/2 cucharadita de guindilla en polvo
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • sal y pimienta al gusto
  • aceite de oliva
  1. Vamos a cocinar el pollo de una manera especial ya que sin tener una parrilla en casa, podremos darle el toque de asado que tanto nos gusta en casa. En mi caso, lo he preparado en una sartén de hierro fundido. Gracias a este material, las carnes consiguen ese cocinado del que os hablo. Si no tenéis este tipo de sartenes, no hay problema, lo cocináis al modo tradicional. Entonces, antes de nada, salpimentamos muy bien el pollo. Ponemos a calentar la sartén con un poco de aceite a fuego un tanto alto. Una vez esté caliente, ponemos los muslos de pollo. Queremos que consiga ese toque asado y crujiente, como si hubiera pasado por una parrilla. Cocinamos por ambas caras unos minutos, entre 2 y 3, sin dejar que se llegue a quemar. De todas maneras, cuando esté listo un lado del muslo, lo podrás «despegar» con facilidad gracias a este tipo de material. Cuando hayas hecho esto para todos los muslos, los retiras de la sartén y reservas.
  2. Cocina el brócoli al vapor o al microondas. Si optas por la segunda opción, no lo cocines mucho, sólo unos 3 minutos en el microondas. Al vapor tarda un poco más; ve pinchando el brócoli de vez en cuando hasta obtener una textura ni muy blanda ni muy crujiente, un punto medio. Cuando lo tengas cocinas, retíralo y reserva.
  3. Vamos a preparar la salsa. En una cazuela pequeña incorpora el agua, la salsa de soja, el vino blanco y un vaso de caldo de pollo. En este caso he utilizado un caldo de pollo del mercado que está bastante bien de ingredientes, no contiene azúcares, ni harinas raras ni conservantes. Sí lleva sal y aceite de oliva. Por lo tanto, un producto óptimo. Dejamos que hierva y cuando rompa a hervir, incorporamos la maizena disuelta previamente en un poco de agua fría. Revolvemos sin parar hasta conseguir una textura espesa. Una vez esto, apartamos la salsa y reservamos.
  4. En una sartén común, pochamos la cebolla. Tras esto, incorporamos el pollo y más caldo hasta cubrir los muslos. Como os he dicho en los ingredientes, he calculado unos 300 ml, pero puede que necesitéis más o queráis incorporar más. Cocinamos a fuego lento para que el pollo se termine de hacer y el caldo se vaya evaporando. Una vez se haya evaporando más de la mitad del caldo, incorporamos el brócoli que habíamos reservado antes. Dejamos cocinar unos minutos más, ahora tapando la sartén.
  5. Pasado este tiempo, vertemos un poco de la salsa de soja por encima del pollo y del brócoli, y ¡listo para disfrutar!

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